Investigación de Harvard, USP y USIL muestra que la obesidad altera los mecanismos cerebrales que regulan el dolor en pacientes con fibromialgia.
Un estudio internacional analizó cómo el exceso de peso influye en la percepción del dolor en personas con fibromialgia. Los resultados, publicados en Journal of Clinical Medicine, revelan alteraciones en los procesos cerebrales que deberían inhibir el dolor. La investigación incluyó participantes de 18 a 65 años.
Alteraciones en la modulación cerebral del dolor
El estudio, desarrollado por Harvard, la Universidad de São Paulo y la Universidad San Ignacio de Loyola, comparó la actividad cerebral de pacientes con fibromialgia y peso normal frente a pacientes con obesidad. Para ello, se empleó estimulación magnética transcraneal, una técnica que permite evaluar la capacidad del cerebro para modular el dolor. Según los hallazgos, el exceso de peso podría alterar el equilibrio del sistema nervioso, afectando los mecanismos encargados de regular la percepción dolorosa.
Mayor dolor pese a mayor activación cerebral
Los investigadores observaron que, en personas con mayor índice de masa corporal (IMC), el cerebro activaba los procesos que normalmente ayudan a reducir el dolor. Sin embargo, estos pacientes reportaban niveles más altos de dolor. El grupo con obesidad mostró un incremento de la sintomatología dolorosa a medida que aumentaba la capacidad del cerebro para restringir el dolor, un patrón inesperado que requiere más estudios para confirmar la relación causal.
Factores asociados: inflamación, fatiga y salud mental
La investigación también señala que el exceso de peso puede generar inflamación crónica en tejidos y órganos, incluido el sistema nervioso, afectando el funcionamiento de las redes neuronales. Además, los pacientes con obesidad presentaron mayores niveles de fatiga crónica y síntomas depresivos, factores que incrementan la vulnerabilidad física y emocional.
Recomendaciones para un abordaje integral
Los autores destacan la importancia de un tratamiento integral que considere peso corporal, actividad física adaptada, calidad del sueño, salud mental y enfermedades metabólicas asociadas. De cara al futuro, una línea prometedora es la medicina del dolor personalizada, que busca intervenciones ajustadas a la respuesta individual de cada paciente.
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