- La incorporación de equipamiento sanitario no termina con su adquisición: requiere profesionales capaces de evaluar, implementar, mantener y gestionar la tecnología durante todo su ciclo de vida.
- En el 2026 se reportó 90 equipos biomédicos inoperativos en el Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR), de los cuales 62 eran considerados de alta criticidad, situación que tuvo entre sus efectos la suspensión de procedimientos y retrasos en diagnósticos y tratamientos.
Cuando un equipo médico deja de funcionar, el impacto trasciende una falla técnica. Puede significar un diagnóstico que se demora, un procedimiento que debe reprogramarse o un paciente que necesita trasladarse a otro establecimiento. En un sistema de salud que avanza en la incorporación de nuevas tecnologías, garantizar su continuidad operativa es tan importante como adquirirlas.
El Perú cuenta con más de 8000 establecimientos del primer nivel de atención, donde se concentra buena parte del contacto inicial de la población con el sistema sanitario. En paralelo, el país viene incorporando nuevas herramientas para fortalecer sus servicios de salud. En 2026, el Ministerio de Salud distribuyó 2443 dispositivos biomédicos en 678 establecimientos priorizados para fortalecer la telesalud, como parte de una inversión orientada a ampliar las capacidades tecnológicas del sistema.
Este escenario plantea una pregunta que va más allá de cuánta tecnología se incorpora al sistema: ¿contamos con los profesionales necesarios para garantizar que estos equipos puedan implementarse, mantenerse y aprovecharse adecuadamente?
No basta con comprar tecnología: se necesitan profesionales especializados
Incorporar tecnología sanitaria no implica solo adquirir equipos; también requiere pensar en quiénes podrán implementarlos, gestionarlos y darles soporte para garantizar su funcionamiento.
Por ejemplo, en febrero de 2026, la Contraloría General de la República reportó 90 equipos biomédicos inoperativos en el Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR), de los cuales 62 eran considerados de alta criticidad.
“La tecnología médica debe entenderse como parte de todo un sistema. No basta con que un equipo llegue a un establecimiento; necesitamos asegurar que responda a una necesidad, que pueda mantenerse operativo y que exista personal capacitado para gestionarlo. Precisamente, la Ingeniería Biomédica en UDEP busca formar profesionales capaces de integrar la ingeniería y la salud para responder a estos desafíos” explica el magíster Carlos Quispe Chanampa, director del programa académico de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Piura.
En este escenario, el ingeniero biomédico puede participar en la evaluación, implementación, mantenimiento y gestión de tecnologías sanitarias, además de trabajar junto con médicos y otros especialistas para identificar y resolver problemas de salud. Su función no se limita a reparar equipos, sino que comprende la gestión integral de la tecnología y su relación con las necesidades clínicas.
Por ejemplo, ante una falla en un resonador, puede contribuir a identificar el problema, evaluar alternativas y coordinar la solución más adecuada para recuperar el funcionamiento del servicio. Su aporte también puede extenderse a procesos, logística y operaciones.
Tecnología que responda a la realidad del Perú
El desafío también está en que las soluciones sean pertinentes para el contexto en el que serán utilizadas. Las condiciones de infraestructura, las características geográficas y las necesidades de salud varían entre las distintas regiones del país, por lo que una misma solución no necesariamente responde de igual manera a todos los establecimientos.
“Las condiciones de infraestructura, las características geográficas y las necesidades de salud varían entre las distintas regiones del país. Por ello, las soluciones tecnológicas deben responder a cada contexto y a las necesidades específicas de la población”, señala la Dra. Roxana Regalado, médico cirujano con especialidad en Patología Clínica y directora del Departamento de Ciencias de la Medicina de la Universidad de Piura.
Por ello, fortalecer las capacidades locales para evaluar, desarrollar y adaptar tecnología resulta clave para responder de manera más eficiente a los desafíos del sistema sanitario. La tecnología puede ampliar las capacidades del sistema de salud, pero su verdadero impacto depende de contar con las capacidades necesarias para gestionarla y mantenerla operativa.
En este contexto, la formación de profesionales en Ingeniería Biomédica representa una oportunidad para convertir la tecnología en soluciones concretas para mejorar la atención de los pacientes.

