Lima celebra un nuevo aniversario este 18 de enero. La fecha invita a mirar más allá de 1535 y reconocer que la ciudad se construyó sobre milenios de ocupación prehispánica. Te invitamos a visitas las Huacas de Lima.
Antes de la llegada de Francisco Pizarro, el valle del Rímac albergó sociedades que levantaron centros ceremoniales, administrativos y religiosos conocidos como huacas. Diego Arce, docente de Arquitectura de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), recuerda que “caminar por Lima es avanzar sobre capas superpuestas de historia”. A pesar del crecimiento urbano y la falta de protección, varios de estos sitios siguen en pie e integrados a la ciudad.
Huaca El Paraíso
Ubicada en San Martín de Porres, es uno de los complejos arqueológicos más antiguos de Lima. Tiene más de cinco hectáreas investigadas y una antigüedad cercana al 2300 a. C., contemporánea a Caral. Sus doce edificios de piedra y barro, con plazas y pirámides, ocuparon unas 50 hectáreas.
El sitio ha sufrido invasiones y destrucción. Arce advierte que es un ejemplo de cómo el patrimonio puede desaparecer sin vigilancia ni conciencia ciudadana. El Ministerio de Cultura impulsa proyectos de investigación y conservación para proteger lo que permanece.
Huaca Huantinamarca
En San Miguel, integrada a un conjunto residencial, se encuentra esta pirámide trunca asociada a la cultura Ychsma. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2002. Destaca por su arquitectura con patios, corredores y recintos construidos en distintas etapas mediante la técnica del tapial corrido.
Su convivencia con la ciudad contemporánea es singular. Forma parte de un espacio público municipal que permite a vecinos y visitantes acercarse al pasado prehispánico. Para Arce, demuestra que el patrimonio puede integrarse al desarrollo urbano.
Complejo Arqueológico Mateo Salado
Entre Lima, Breña y Pueblo Libre se ubica uno de los complejos más monumentales de la capital. Sus cinco pirámides escalonadas ocupan más de 16 hectáreas. Fueron construidas por la cultura Ychsma alrededor del año 1100 d. C., con posteriores intervenciones incas que lo vincularon al Qhapaq Ñan.
El nombre proviene de Matheus Salade, un ermitaño francés ejecutado por la Inquisición en 1573. Desde 2007, un proceso de recuperación ha permitido restaurar estructuras y activar el espacio con ferias, conciertos y actividades culturales. Arce destaca que demuestra que el patrimonio puede ser un espacio vivo.
Huaca Huallamarca
En San Isidro se levanta esta pirámide trunca de casi 19 metros, construida alrededor del año 200 a. C. Fue templo ceremonial y luego cementerio usado por culturas como Lima, Huaura y Ychsma. Los hallazgos muestran una vida cotidiana ligada al trabajo, el tejido y la música, sin evidencias de violencia o sacrificios humanos. Huacas de Lima.
Reconstruida en los años cincuenta por Arturo Jiménez Borja, alberga desde 1960 el primer museo de sitio del Perú. Para Arce, es un ejemplo temprano de investigación, conservación y difusión del patrimonio en plena ciudad.
Huaca Pucllana
En Miraflores se encuentra uno de los sitios arqueológicos más conocidos de Lima. Pertenece a la cultura Lima (200–700 d. C.). Durante décadas fue usada como basural, hasta que en los años ochenta inició un proceso sostenido de investigación y restauración.
Hoy es uno de los complejos más estudiados del país y un atractivo turístico importante. Arce señala que demuestra que pasado, presente y futuro pueden convivir de forma armónica. Su museo de sitio, visitas guiadas y circuito turístico son un modelo replicable. Huacas de Lima.
Una memoria que sostiene a la ciudad
Arce recuerda que estas cinco huacas representan solo una parte del vasto y frágil patrimonio arqueológico que subsiste bajo la Lima actual. Son recordatorios de que la ciudad no nació en 1535, sino sobre cimientos milenarios.
Protegerlas e integrarlas es, afirma, un verdadero regalo para cada aniversario de la capital.

